¿Quién se preocupa por la salud mental de las policías?

Viridiana López Herrera

Centro Feminista de Investigación Social

El 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental que este año se centró en la prevención del suicidio. Es una oportunidad para concientizar, sensibilizar y visibilizar la importancia de proteger nuestra salud mental. 

Las dinámicas que rigen el mundo en la actualidad nos orillan a enfrentar situaciones de estrés y ansiedad, por lo que el cuidado de la salud mental se ha empezado a posicionar como un requisito indispensable para disfrutar de una vida de calidad. Sin embargo, hay grupos poblacionales que aunque por la naturaleza de sus actividades están más expuestos a situaciones de estrés, pareciera que los efectos que esto pudiera tener en su salud mental están siendo invisibilizados, y poco o nada se está haciendo por  brindarles la atención y los cuidados encaminados a la prevención y reducción de dichas afectaciones. Uno de estos grupos poblacionales corresponde a las y los agentes de seguridad. 

Las policías desempeñan un trabajo que por la propia naturaleza de sus actividades están expuestas a niveles de activación fisiológica y emocional intensa, y constantemente sus niveles de estrés se elevan. Las fuentes de estrés del mundo policial son múltiples y pueden estar relacionadas con la zona, el puesto de trabajo, la época del año, etc.; de manera que, la temporalidad se constituye como un factor de impacto importante, debido a que la exposición constante a episodios estresantes puede resultar en estados de fatiga que afectan el rendimiento, provocan errores y accidentes, y pueden llegar a desarrollar trastornos asociados al trauma y el estrés.

Asimismo, estudios diversos han identificado la prevalencia de este tipo de trastornos asociados al trauma y al estrés en personas que, debido a su condición laboral, se encuentran expuestas a situaciones de violencia y guerra, como las fuerzas armadas.  Sobre el tema, Pineda, L. (2017) refiere el estudio Labour factors associated with post-traumatic stress in uniformed workers in Medellín de González-Penagos, Moreno-Bedoya, Berbesi-Fernández, & Segura Cardona (2013), quienes identificaron una prevalencia del trastorno de estrés postraumático del 52.2% en personal militar; asimismo, detectaron como factores de riesgo para el desarrollo de este trastorno, los tiempos de la jornada laboral, haber sido víctimas de algún evento violento y la relación con la comunidad donde se presta el servicio.

El pasado 3 de octubre, nos enteramos de las condiciones en las que subsisten las policías francesas, quienes se manifestaron en París para denunciar un hartazgo estructural a razón de las agresiones y el desprecio que sufren; así como los turnos agotadores, la insuficiencia de material de protección y el retraso de los pagos de horas extraordinarias. La marcha convocó a unas 20,000 personas (policías y familiares), quienes señalaron que en lo que va del año han tenido 52 casos de suicidio de policías, además de otro grupo de agentes que se encuentra en tratamiento por depresión u otras patologías psicológicas.

Si bien las policías son un grupo que está más expuesto a situaciones límite, éstas se han visto exacerbadas debido que desde hace casi cinco años, las fuerzas del orden francesas se encuentran en una alerta antiterrorista constante, lo que se ha sumado al despliegue de personal para controlar las protestas de los chalecos amarillos. De acuerdo a lo anterior, las policías se enfrentan a una exposición constante de episodios estresantes, en la que tienen que equilibrar el mantenimiento del orden y la protección de las y los ciudadanos, en un ambiente que les es hostil y que corea consignas insultantes contra ellos. 

En México no hemos tenido una marcha de policías denunciando aumento de suicidios o de padecimientos psicológicos, a pesar de que desde el inicio de la “guerra contra las drogas”, las policías sí han estado más expuestas a eventos de alto impacto y sumamente estresantes. Sin embargo, se tiene conocimiento que durante el sexenio de Enrique Peña Nieto 8,227 elementos que formaban parte de la Oficina General del Comisionado, Secretaría General, el Órgano de Control Interno y de Asuntos Internos, así como de las siete divisiones de la extinta Policía Federal, fueron diagnosticados con trastornos psicológicos y mentales. De igual forma, de acuerdo con reportes del área médica de la Dirección General de Recursos Humanos y del Centro de Atención Psicológica de la extinta Policía Federal, 2,913 elementos fueron detectados con trastorno depresivo y 5,314 con ansiedad.

Aunque se han realizado acercamientos encaminados a mejorar las policías en el país, éstos se han abordado desde la profesionalización y el equipamiento de las corporaciones, sin retomar a detalle sus condiciones laborales. Menos aún se ha puesto el foco en la salud mental de las y los agentes de seguridad, cuando ésta pueda generar un importante desgaste en el desempeño de las policías al interior de sus corporaciones, así como en sus ámbitos familiares, personales y con su comunidad.

Es momento de traer a la mesa la necesidad de cuidar la salud mental de las policías para que puedan ejercer sus labores de la mejor manera, esperando que esto abone a la reconstrucción de lazos de confianza entre policías y ciudadanía.

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